Compartir la vida en família con una de nuestras mariposas

¡Hola a tod@s!

mariposeando cartaLo más bonito de nuestro proyecto es cuando la pasión que sentimos nosotros realizando nuestro trabajo, se ve acrecentada por la pasión e ilusión que sienten quienes reciben nuestras mariposas… Y hoy os queremos dejar un escrito que nos llegó y emocionó muchísimo. ¡Agradecemos este gesto a esta familia y esperamos que os guste tanto o más que a nosotros! 

Familia: Raquel Sayabera, Domin Suarez, Aleix y Ariadna.

Hace unos días, en la 1ª. fiesta de primavera de Vallromanes, donde se hizo una suelta de mariposas, tuvimos la suerte de que nos tocara una crisálida con su planta, una joya que llevamos con mucho cuidado en el coche hasta casa, parecía que llevábamos una bomba atómica  “con mucho cuidadito mama”.

Al llegar a casa la pusimos justo al lado de la ventana, donde le daba el solito. Mis hijos no paraban de mirarla, porque a través de la telilla fina del “capullo”, como ellos decían, se veían los colores de las alas. Estaba claro que estaba a punto de nacer. Mi intención era poder llevarla al cole, para que los niños pudieran verla, pero no pudo ser, ya que al levantarme por la mañana, “ya había nacido” (mal empezamos). Cuando los niños se levantaron fue una fiesta. ¿Cómo era posible que de un capullo relativamente pequeño pudiera salir una mariposa tan grande?.

Estuvimos todo el día observándola, pero no hacía nada, se mantuvo quietita en su planta. “Esto no va bien”, pensé. Justo una llamada de mi cuñada, entendida en el tema, me puso al corriente. Todo era normal, hasta el par de días de nacida no volaría ni comería. Un par de consejos más, y me hice con la situación. Al día siguiente empezó a moverse por la planta, pero aún sin aletear (era un bebé ¡hasta echó el meconio!! Increíble).

A los dos días pensé que ya era hora de que comiera un poquito, así que cogimos un algodoncito y lo empapamos en zumo de piña. Mi hija  puso el dedito delante de la cara de la mariposa, y ella se le subió como si lo hubiera echo toda la vida. Le puso el algodón justo delante de la cara y al segundo tenía la “manguera” chupando del algodón. ¡Los niños flipaban!! Cuando acabó de comer la volvió a acercar  a la planta y allí se quedó. Por la tarde al darle el sol, se animó, y empezó a revolotear por el comedor. Siempre acababa en la cortina del comedor, al solecito. Al llegar la noche mis hijos se peleaban por darle de comer, así que para que la vieran bien busqué otro método. Cogí un gajo de naranja, lo estrujé para que saliera el zumo y se la di al niño. La niña (la experta en cogerla, la puso encima del gajo, y la mariposa se puso las botas. Ellos se  iban pasando el gajo de naranja el uno al otro. ¡para verlos!! ¡Tan brutos como son y qué delicadeza!!. La mariposa estaba encantada en casa.

No me podía imaginar que una mariposa pudiera ser tan manejable. Se dejaba coger por los niños sin ningún problema. Cuando nos íbamos de casa y la dejábamos en su planta, sabíamos que al volver la encontraríamos en la cortina del comedor, al solito. Por las mañanas no solía volar, porque nos daba la sombra (supongo), y creo que cuando tienen  frío no vuelan. Cuando tenía que limpiar o airear la estancia, la ponía en su planta y la metía en el lavabo. Cuando acababa, de vuelta a su lugar. Así fueron pasando los días.

Tenía ya casi dos semanas, y la verdad es que me empezó a dar pena. Todo el día metida en casa, sin mucho espacio para volar, perdiéndose la naturaleza,… También tenía miedo de que se muriera. Sé que duran varias semanas, pero quizás en cautividad menos tiempo, no sé yo. Si llegamos a casa y los niños la encuentran muerta, nos da algo. Mejor que en casa no iba a estar en ningún sitio, pero empecé a hablar con los niños de la idea de dejarla libre. El niño enseguida lo entendió (“tiene que buscar amigos”). La niña fue otro tema, en cuanto pensaba que la mariposa se podía ir empezaba a llorar y a hacerse preguntas “¿Quién le va a dar la naranja?, ¿de donde va a beber? , ¿y si se pierde? Etc… Vamos, que no tenía ninguna intención de deshacerse de ella. Normal, por otra parte, estaba mucho tiempo pendiente de la mariposa. Estaba deseando que echase a volar para ponerle el dedito delante y colocarla en su planta. Yo le decía que necesitaba volar alto, que comería de las flores, que bebería de los charcos y de las fuentes, que necesitaba hacer amigos, pero no había manera de convencerla. Así que dejé el tema, Ya volvería a plantearlo.

Ayer al llegar del cole, la mariposa estaba dándose golpes con la ventana del comedor, aleteando, como queriéndola romper para salir. Mientras preparaba la merienda, la peque me viene y me dice “mama ¿cuando vamos a soltar a la mariposa?. – Cuando tu quieras – mama si quieres la soltamos hoy – Estás segura? Piensa que si la soltamos se irá lejos y no la podremos volver a coger – sí, quiero soltarla hoy.

Hacía un sol estupendo, avisé al niño y le dije que la íbamos a soltar, les dije que la cogieran entre las manos para que no se escapase y saliéramos al balcón. La niña no quiso cogerla. Salimos los cuatro al balcón, el niño abrió las manos. La mariposa se quedó allí quietita, sin moverse, en sus manos. El me miraba, como diciendo “no quiere irse”. En ese momento echó a volar. Yo pensé “no va ha saber volar tanto trozo (vivimos en un cuarto)”, pero voló y voló y desapareció. Entramos para adentro y estuvimos un ratito sin hablar, supongo que cada uno pensaba para adentro en lo que acabábamos de hacer. La peque fue a buscar los prismáticos para buscarla, pero claro, no la encontró.

Hemos sacado su planta al balcón para que pueda venir a comer a casa si no encuentra flores, y resulta que cuando ellos están en el cole viene a casa a comer con sus amigas.

Una “simple” mariposa, o no, que ha sacado el lado más tierno de la familia. Muchas gracias a Mariposeando por habernos dado la oportunidad de vivir esta experiencia, que sin duda ha sido única.

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Acerca de Wild Urban Life

Wild Urban Life, una start up, con un proyecto de futuro ambicioso. Gestionado por personas con perfiles dispares; Ingenieros, Biólogos y Entomólogos pero con un mismo objetivo; devolverle la vida a aquellos espacios que están sometidos desde hace demasiados años a una destrucción o transformación debido al desarrollo desordenado de actividades económicas y sociales de nuestro país. Nuestra actividad ofrece un estrecho vínculo entre la conservación y el desarrollo; ya que por una parte promueve la participación de la sociedad en el conocimiento y repoblación de las mariposas, favoreciendo nuestro sentimiento de pertenencia y protección de la naturaleza, y por otro provee futuros recursos económicos y oportunidades laborales a sectores que se benefician directamente del proceso productivo que plantea nuestro proyecto.
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